TODO TENDRÍA SENTIDO SI NO EXISTIERA LA MUERTE.


SINOPSIS

En los años 80, en un pueblo del interior de Buenos Aires, María vive una aburrida vida como maestra de escuela y madre soltera de una hija de 16 años, sin más actividades que conversar con su hermana depresiva o mirar películas viejas y nuevas. Pero dos hechos cambiarán radicalmente la vida de María: primero, la amistad que desarrollará con Liliana, la extravagante dueña del videoclub, que la acercará a una nueva pasión: las películas pornográficas feministas (que no son más que regulares películas pornográficas pero con una equitativa distribución del placer); y segundo, enterarse que sufre una enfermedad terminal y que le quedan pocos meses de vida.

En ese momento decidirá realizar un gesto insensato y ridículo: como última voluntad, ella desea filmar su propia película pornográfica. Su hermana Nora y su amiga Liliana la acompañarán en la aventura, coronada con la contratación de un actor pornográfico argentino radicado en Nueva York que ellas admiran, llamado Gino Potente.

El cuerpo de la mujer como campo de batalla, una película pornográfica con fantasmas, un souvenir irrisorio, una despedida: Todo tendría sentido si no existiera la muerte es una obra de teatro épica íntima.